Adiós a las pensiones millonarias de exfuncionarios

Había exfuncionarios cobrando hasta un millón de pesos al mes del erario público. Dinero que pudo haberse destinado a salud,…

Había exfuncionarios cobrando hasta un millón de pesos al mes del erario público. Dinero que pudo haberse destinado a salud, educación o apoyos para las familias. Eso ya cambió.

Durante décadas, una práctica injusta se mantuvo en silencio: exfuncionarios que al salir de sus cargos cobraban pensiones desproporcionadas, financiadas con el dinero de todos los mexicanos. Dinero que bien pudo haber llegado a los programas sociales, a las clínicas, a las escuelas. A las familias.

Eso terminó.

La reforma ya es ley 

La iniciativa impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum fue aprobada por 18 congresos locales y ya tiene fuerza constitucional. A partir de ahora, ningún exfuncionario puede recibir una pensión mayor a 70 mil pesos mensuales. Antes algunos cobraban hasta un millón. Catorce veces más.

¿Qué tan grave era el problema? 

Los datos de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno lo dejan claro. Solo en Luz y Fuerza del Centro, la empresa que el expresidente Calderón liquidó en 2009 dejando a miles de trabajadores en el abandono, se pagaban 28 mil millones de pesos al año en pensiones. Más de 3,500 extrabajadores cobraban más que la propia Presidenta de México.

En Pemex, 544 jubilados ganaban más que la Presidenta, y 618 casos superaban incluso el salario del director general de la empresa.

Mientras tanto, millones de mexicanos que trabajaron toda su vida, se jubilan con dos o tres mil pesos al mes. El mismo sistema, resultados completamente desiguales.

¿Qué cambia para ti y tu familia? 

Que los recursos públicos dejen de financiar privilegios. El ahorro generado por esta medida puede redirigirse a programas sociales, atención médica e infraestructura. A lo que de verdad importa para las familias mexicanas.

El gobierno también abrió una vía voluntaria: quienes reciban pensiones millonarias pueden acercarse a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno para llegar a un acuerdo antes de que la reforma los alcance de forma obligatoria.

Esta reforma es parte de una agenda clara: que el dinero público se gaste en la gente, no en quienes piensan en tener privilegios.

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