Los jugadores de la selección noruega de fútbol celebraron su pase a la siguiente fase del Mundial 2026 con el festejo conocido como ‘Viking Row’, una coreografía que simula remar en un barco vikingo, tras vencer a Senegal este lunes en el estadio de Nueva Jersey.
Un festejo que une al equipo con su afición
Al finalizar el partido, el capitán Martin Odegaard se acercó a las gradas, tomó un tambor de la afición y marcó el ritmo para que todo el equipo se sentara en el césped e iniciara el movimiento sincronizado de remo, el cual fue imitado de inmediato por miles de seguidores noruegos presentes en el inmueble.
Orígenes e identidad cultural
Esta celebración es un homenaje a la herencia histórica del país nórdico, imitando el movimiento de los remeros que impulsaban los drakkars, embarcaciones usadas por los vikingos entre los siglos VIII y XI. La tradición ganó popularidad durante los partidos de preparación rumbo al Mundial y se viralizó tras el debut de Noruega frente a Irak.
Un símbolo que trasciende el deporte
El impacto del ‘Viking Row’ ha sido tal que incluso el Parlamento de Noruega interrumpió una sesión para realizar la coreografía en apoyo a la selección. Los jugadores, liderados por figuras como Erling Haaland y Martin Odegaard, protagonizaron antes del torneo una sesión fotográfica vestidos como guerreros vikingos, reforzando este vínculo identitario.
Este festejo se ha convertido en una declaración de orgullo nacional y en uno de los sellos más distintivos de la Copa del Mundo 2026, trascendiendo el ámbito futbolístico para convertirse en un fenómeno cultural.

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