La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha exigido evidencias concretas al gobierno de Estados Unidos luego de que su embajador, Ronald Johnson, criticara la corrupción en el país y se diera a conocer una campaña anticorrupción de la administración Trump dirigida a funcionarios mexicanos.
Respuesta oficial y exigencia de pruebas
Durante su conferencia matutina, la mandataria mexicana respondió a las acusaciones, sosteniendo que la responsabilidad de combatir la corrupción corresponde a cada Estado.
“La lucha contra la corrupción le corresponde evidentemente al Gobierno de México … igual que le corresponde a Estados Unidos por actos de corrupción de sus funcionarios. El tener gobiernos honestos, que no haya corrupción en los gobiernos, es algo que le corresponde a cada Estado”
, declaró Sheinbaum. Además, enfatizó que no se protegerá a nadie si existen pruebas de corrupción, pero que estas deben ser claras y contundentes.
Contexto de la crisis bilateral
El episodio se produce en medio de un enfriamiento en la relación bilateral en materia de seguridad, la cual había sido fructífera en meses recientes con capturas y extradiciones de líderes criminales. La tensión se incrementó tras el descubrimiento de actividades no autorizadas de agentes de la CIA en territorio mexicano.
Campaña estadounidense y posibles afectados
De acuerdo con información publicada por el diario Los Angeles Times, basada en fuentes confidenciales, el embajador Johnson lidera una amplia iniciativa de la Casa Blanca contra servidores públicos mexicanos sospechosos de nexos con el crimen organizado, muchos de ellos pertenecientes al partido en el gobierno, Morena. La campaña incluiría no solo la cancelación de visas, sino también procesos judiciales formales en cortes estadounidenses. Aunque la lista oficial no se ha hecho pública, el periódico señaló que uno de los afectados sería Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa, un estado con una larga historia de infiltración del crimen organizado en las estructuras de poder local.

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