Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum puso en marcha este martes la primera Escuela para Mandos del país, dentro de la Academia Nacional de Seguridad Pública, para profesionalizar a los secretarios de seguridad y jefes policiales de los estados y municipios de México.
La escuela llena un hueco que el sistema de seguridad arrastraba desde hace décadas: hasta hoy, no existía en el país una institución dedicada a formar con criterios homogéneos a quienes toman las decisiones más críticas en materia de seguridad.
¿Qué cambia para las familias cuando los mandos policiales están mejor formados? Un secretario de seguridad bien formado sabe cómo coordinar a sus fuerzas, cómo tomar decisiones en campo con criterio estratégico, cómo trabajar en conjunto con las instituciones federales y cómo atender los factores que generan la violencia, no solo sus síntomas.
Eso se traduce en respuestas más rápidas, operativos más efectivos y policías que actúan con honestidad y apego a los derechos humanos. Para las familias que salen a trabajar cada día, eso importa en la vida cotidiana.
¿Qué tiene de inédito este modelo de formación? Por primera vez en México, una sola institución reúne a elementos de Defensa, Marina, Guardia Nacional, SSPC, Centro Nacional de Inteligencia y FGR para formarse con los mismos criterios y construir una visión compartida de la seguridad.
El programa, de cinco semanas, cubre planeación estratégica, habilidades directivas, coordinación interinstitucional y visión conjunta. Son 34 elementos en esta primera generación, y está diseñado para extenderse a corporaciones estatales y fiscalías de todo el país.
Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum lo resumió con una frase que define la apuesta: “Vamos a formar a los mejores secretarios de seguridad en los estados y en los municipios”. Una escuela que nace hoy para que la seguridad que merecen las familias mexicanas no dependa del azar ni de la improvisación.

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