La Fórmula 1 ha comenzado este jueves la primera de tres reuniones técnicas para evaluar posibles modificaciones a su controvertido reglamento de la temporada 2026, el cual ha generado un intenso debate entre pilotos y equipos.
Controversia sobre los nuevos monoplazas
El cambio reglamentario más grande en la historia de la categoría ha dado lugar a coches con una distribución de potencia 50-50 entre combustión y energía eléctrica, lo que ha creado una gran dependencia de la gestión de la batería. Este nuevo estilo de conducción, que incluye fases de ‘levantar el pie y rodar por inercia’ para recuperar energía, ha sido criticado por varias figuras del deporte.
El tetracampeón Max Verstappen comparó estos autos con la Fórmula E ‘pero con esteroides’ y con el videojuego Mario Kart, afirmando que ‘cualquiera que disfrute de este nuevo estilo de adelantamientos no comprende en qué consiste realmente la competición automovilística’. Por su parte, el vigente campeón Lando Norris declaró que la F1 pasó de tener los mejores coches de su historia a los peores con un solo cambio, mientras que Fernando Alonso la calificó como el ‘campeonato mundial de las baterías’.
Reuniones clave y posibles ajustes
Tras esta primera discusión, se celebrará una segunda reunión a finales de abril y una tercera, decisiva, el 20 del mismo mes. En esta última, los jefes de equipo y el máximo responsable de la F1, Stefano Domenicali, decidirán qué cambios implementar antes del Gran Premio de Miami, programado para el 3 de mayo.
La cancelación de dos carreras en Oriente Medio este mes ha brindado a la F1 y a la FIA la oportunidad de debatir soluciones. Según ESPN, es poco probable que se produzcan cambios importantes en la fórmula en sí antes de la próxima carrera. Las modificaciones se centrarían probablemente en mejorar el espectáculo de la clasificación —para reducir el fenómeno conocido como ‘super-clipping’— y en realizar ajustes de seguridad.
Preocupaciones de seguridad y apoyo
La diferencia de velocidades entre pilotos, provocada por la forma distinta en que recuperan y despliegan energía, generó un incidente peligroso en Japón entre Oliver Bearman y Franco Colapinto. Bearman evitó por los pelos el Alpine de Colapinto cuando este redujo drásticamente la velocidad, para luego hacer un trompo y chocar contra el muro, sufriendo una lesión leve.
Carlos Sainz, director de la Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA), criticó a la F1 y a la FIA por no haber prestado atención antes a las inquietudes de los pilotos sobre este escenario, afirmando que la categoría se mostraba reacia a introducir cambios bajo el argumento de que ‘las carreras resultaban entretenidas’.
No todos son críticos. Lewis Hamilton, piloto de Ferrari, discrepó de las críticas, asegurando que los nuevos coches ofrecen ‘la mejor forma de competición’ que la categoría ha tenido en su carrera. Figuras clave de la F1 y de la FIA también insisten en que el cambio ha sido positivo y señalan una respuesta abrumadoramente positiva por parte de los aficionados.
Enfoque de los ajustes
El jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, declaró tras Japón: ‘Si dependiera de mí —y es algo que, sin duda, debemos analizar—, me preguntaría: ¿cómo podemos recuperar esa vuelta de clasificación rápida y brutal? ¿Y cómo podemos reducir el lift and coast? Es, sin duda, una cuestión que debemos abordar’.
Es probable que los ajustes se logren mediante modificaciones en la cantidad de energía que los monoplazas están obligados a recuperar y desplegar a lo largo de una vuelta, permitiendo una recuperación más rápida durante el ‘super-clipping’ y contemplando cambios en el software que gestiona los motores. La F1 ha insistido en que estas reuniones no buscan modificar radicalmente todo el formato ni descartarlo.
Se esperan debates de mayor envergadura sobre cambios más radicales para 2027, aunque las figuras clave del deporte han advertido contra la adopción de reacciones masivas e impulsivas tan temprano en la temporada.

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