Roberto Velasco asume la cancillería en medio de tensiones con Estados Unidos bajo la presidencia de Trump

Roberto Velasco Álvarez fue designado como secretario de Relaciones Exteriores hace apenas dos días por la presidenta Claudia Sheinbaum, en…

Roberto Velasco Álvarez fue designado como secretario de Relaciones Exteriores hace apenas dos días por la presidenta Claudia Sheinbaum, en un contexto de alta complejidad diplomática por las políticas del gobierno estadounidense de Donald Trump.

Un perfil técnico para un desafío complejo

Su nombramiento no representa un ascenso tradicional dentro del servicio exterior, sino una decisión táctica de la mandataria mexicana, quien confía en su experiencia para manejar la relación bilateral en un entorno volátil. Velasco, de 38 años, cuenta con conocimiento del terreno, ya que fungió como director de Comunicación Social de la Secretaría de Relaciones Exteriores durante el primer gobierno de Trump y ha coordinado la política para América del Norte desde 2020.

Es el único funcionario mexicano que ha estado presente en las dos reuniones sostenidas con el ahora presidente estadounidense: una durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y otra con la actual presidenta.

La difícil realidad geopolítica

La situación que enfrenta el nuevo canciller es compleja. Trump ha convertido al petróleo extraído mediante fracking en Texas y Nuevo México en un símbolo de patriotismo y riqueza nacional dentro de su narrativa política. Cada vez que el mandatario estadounidense intensifica tensiones con países como Irán o Cuba, el precio del barril de crudo se incrementa, rondando actualmente los 109 dólares, lo que beneficia directamente a sus aliados en la industria energética de Houston y Dallas.

Para México, esta postura representa una amenaza directa, ya que Trump percibe la energía no solo como un commodity, sino como una herramienta de dominación geopolítica.

El núcleo de la negociación

La renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá no girará únicamente en torno a aranceles, sino que involucrará una presión para que México subordine su política energética a los intereses de los productores petroleros texanos que apoyan financieramente a Trump. El costo de no alinearse podría ser significativo.

La estrategia mexicana: predictibilidad frente al caos

La apuesta de la presidenta Sheinbaum es posicionar a México como un socio confiable y predecible, en contraste con la estrategia de Trump de generar caos rentable en escenarios internacionales como Irán, Venezuela y Cuba. El desafío para Velasco será convencer a los asesores del presidente estadounidense de que desestabilizar a México dañaría también los intereses económicos de esos mismos productores texanos.

Riesgos en la comunicación bilateral

Existe un riesgo real de que, en un entorno donde Trump menosprecia los canales diplomáticos tradicionales, la figura del secretario Velasco sea ignorada. Un mensaje publicado por Trump en una red social dirigido directamente a la presidenta Sheinbaum podría tener más peso que cientos de rondas de negociación técnica. Además, la relativa juventud del nuevo titular de la cancillería podría ser percibida como una desventaja en Washington, donde la edad aún se asocia con mayor peso político.

La misión de Velasco no será destacar en foros multilaterales, sino contener las posibles crisis. Su éxito, de lograrse, será discreto: se medirá en una cláusula del tratado comercial que no se rompió, una sanción que no se aplicó o una llamada diplomática que se atendió a tiempo.

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