El Sol de México audicionó en Los Pinos para cantar en la boda de la hija del presidente López Portillo

Cuando tenía once años, Luis Miguel realizó una audición en la residencia presidencial de Los Pinos para ganarse la oportunidad…

Cuando tenía once años, Luis Miguel realizó una audición en la residencia presidencial de Los Pinos para ganarse la oportunidad de cantar en la boda de Paulina López Portillo, hija del entonces mandatario José López Portillo, según revelaciones de la propia Paulina.

El vínculo musical que abrió las puertas

Contrario a lo que se ha especulado, no fue Arturo ‘El Negro’ Durazo quien presentó al artista, sino el compositor y músico Bebu Silvetti, quien en ese momento tenía vínculos con Paulina debido a que ella acababa de lanzar un disco. Fue Silvetti quien propuso que escucharan al joven intérprete.

La audición se llevó a cabo en Los Pinos con la presencia de tres personas además del niño cantante: la misma Paulina López Portillo, el jefe del Estado Mayor Presidencial y Luisito Rey, padre y representante de Luis Miguel.

Una decisión contra la recomendación oficial

Alberto Tavira, periodista autor de un libro sobre el cantante, relató que Luis Miguel interpretó una de las canciones del álbum de Paulina durante la prueba.

“(Luis Miguel) se pone a cantar una de las canciones del disco de Paulina y quedó fascinada con los agudos, con el carisma; quedó embelesada con el niño”, dijo el periodista.

A pesar de que el jefe del Estado Mayor Presidencial, quien actuaba como organizador de la boda, le advirtió que no contratara a alguien desconocido para un momento tan importante, Paulina insistió en su elección.

La boda se celebró el 29 de mayo de 1981 en el Colegio Militar, con la asistencia de personalidades de la política y el espectáculo. Luis Miguel, con solo dos interpretaciones, conquistó a los invitados.

El recuerdo de una presentación memorable

Rafael Tovar y López-Portillo, nieto del expresidente, recordó que las dos canciones que cantó el artista eran de autoría de Paulina.

“(Paulina) estaba muy conmovida y aún más porque las dos canciones que cantó eran de su autoría. Siempre ha dicho que tenía la voz de un ángel”, dijo Rafael.

También mencionó que el pequeño cantante no mostró nerviosismo, una cualidad que el propio presidente López Portillo notó, describiéndolo como un niño simpático y decidido.

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