La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este lunes, durante su conferencia de prensa matutina, a las presiones de la administración estadounidense sobre el T-MEC, argumentando que el tratado ya es una ley y no está sujeto a reescritura. La mandataria hizo estas declaraciones en vísperas de una ronda clave de negociaciones en Washington, donde una delegación mexicana buscará reducir los aranceles al acero, aluminio y vehículos impuestos por Estados Unidos.
Blindaje jurídico del acuerdo comercial
Sheinbaum fue categórica al afirmar que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá no está en proceso de renegociación, sino que puede revisarse únicamente dentro del marco de sus propias reglas.
“El Tratado es ley. O sea, el Tratado ya está escrito”,
afirmó la presidenta, recordando que el acuerdo fue aprobado por los congresos de los tres países, lo que le otorga un blindaje jurídico.
El objetivo central de México en las próximas conversaciones es disminuir de manera importante los aranceles que se aplican bajo el Artículo 232, un mecanismo utilizado por el gobierno de Donald Trump. Sheinbaum no descartó que, si es necesario, se realice una llamada directa con el presidente estadounidense para abordar el tema.
Posiciones en la mesa de negociación
Uno de los puntos de fricción es la postura de Washington sobre las reglas de origen, ya que Estados Unidos exige que una mayor parte de la cadena de valor, especialmente en la industria automotriz, se produzca en su territorio. La presidenta mexicana defendió que el beneficio debe ser para toda la región, en consonancia con el espíritu de un tratado de libre comercio.
“Nosotros decimos que no solo si es en Estados Unidos, sino que sea la región, justamente por eso es un tratado de libre comercio”,
subrayó.
La delegación que viaja a la capital estadounidense está encabezada por Roberto Lajous, quien asistirá como representante del gobierno mexicano aunque ya fue aceptado como embajador, junto con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y su equipo. También participan Julio Verde Gay y la empresaria Altagracia Gómez como asesora.
El peso del legado político de Trump
Sheinbaum recordó que el T-MEC vigente fue negociado y firmado durante el primer gobierno de Trump, un hecho que México considera un argumento diplomático sólido.
“Este segundo Tratado fue firmado por el propio presidente Trump”,
señaló la mandataria, añadiendo que el acuerdo conviene a los tres países.
La postura mexicana se apoya en este legado político e histórico, presentándolo como un argumento incómodo para Washington, ya que el tratado que ahora se pretende condicionar fue impulsado por la misma administración estadounidense. México llega a las negociaciones con esta carta como un elemento central de su estrategia.

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