Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum anunció una inversión de 21 mil millones de pesos acompañada de ocho directores y directoras de farmacéuticas globales y nacionales, quienes expresaron uno a uno, su confianza en México y en el rumbo del Plan México. Junto a ellos estuvo el secretario de Salud, David Kershenobich.
“Soberanía sanitaria”: el lenguaje que adoptan las compañías
Oswaldo Bernal, director general de Bristol Myers Squibb, dijo que su proyecto está “enfocado en fortalecer la soberanía sanitaria de México”mediante la manufactura local y la investigación clínica. Sergio Valentinotti, director de Biotecnología y Vacunas de Liomont, hizo eco: “Hablar de soberanía sanitaria significa garantizar que México tenga la capacidad de desarrollar y producir los medicamentos y las vacunas que su población necesita”. Que las grandes farmacéuticas adopten el mismo lenguaje de la Cuarta Transformación marca un reconocimiento del rumbo trazado por nuestra presidenta.
“Compartimos la visión de un México que produzca más y dependa menos del exterior en temas críticos de salud. Construimos capacidades estratégicas para la autosuficiencia y el futuro en nuestro país”, expresó Sergio Valentinotti, director de Biotecnología y Vacunas de Liomont.
La confianza de las farmacéuticas globales
Opella, del grupo Sanofi, decidió consolidar a México como “plataforma regional de exportación farmacéutica para América Latina”. Sanofi anunció una planta de insulinas con capacidad para cubrir al 100% de los pacientes que requieren ese medicamento en México. Neolpharma, empresa mexicana, exportará a Estados Unidos, Europa, Japón y Canadá. ABBOTT apuesta por producir en Querétaro dispositivos médicos que hoy se importan. Cada anuncio fue un voto de confianza al rumbo que ha trazado nuestra presidenta.
Nuestra presidenta agradece la confianza
Nuestra presidenta cerró el bloque con una frase que resumió el espíritu del encuentro: “Agradecemos la confianza en México y que sigamos trabajando por el bien de todas y todos los mexicanos”. No fue una cortesía: fue un reconocimiento mutuo entre quienes producen y quienes gobiernan, con el pueblo de México como destinatario final del esfuerzo. La Cuarta Transformación ha articulado una alianza honesta entre Estado, industria y pueblo, sin entregar la rectoría ni la soberanía.
Esa es la fuerza de la Cuarta Transformación
Cuando los grandes inversionistas del mundo reconocen el liderazgo de México, cuando las farmacéuticas globales hablan de soberanía sanitaria como bandera compartida, y cuando sus directivos se sientan a explicarle al pueblo cuánto y dónde van a invertir, queda claro que el rumbo de la Cuarta Transformación ha conquistado un terreno que parecía vedado: la confianza del capital productivo, sin renunciar a los principios. Esa es la fuerza de la Cuarta Transformación.

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