La presidenta Claudia Sheinbaum recibió a Markwayne Mullin, secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos. Y este jueves, al hacer su balance desde Palacio Nacional, la mandataria escogió cuidadosamente las palabras para describir el encuentro.
“La colaboración entre Estados Unidos y México es eso, colaboración. No hay subordinación. Es mejor para los dos países coordinarnos bien.”
Una frase sencilla, pero marcando el rumbo de la relación bilateral poniendo en la mesa que, México coopera, sí, pero con sus propias reglas y dentro del marco que marca la Constitución.
Lo que se conversó en Palacio Nacional
La presidenta contó que en la mesa se sentaron las bases con calma. Le explicó al funcionario estadounidense que las operaciones conjuntas en territorio mexicano no están permitidas ni por la Constitución ni por las leyes nacionales, y que la cooperación tiene que darse en otros ámbitos:
Intercambio de información y trabajo de inteligencia, combate al tráfico de armas que llega de Estados Unidos, persecución del lavado de dinero del crimen organizado, protección a mexicanos en EU ante las redadas migratoria
El reconocimiento de EU al trabajo de México
Del otro lado de la mesa hubo una respuesta que vale subrayar: Mullin reconoció el trabajo que está haciendo el gobierno mexicano en materia de seguridad. La presidenta lo dijo con la serenidad que ya es marca de la casa, pero el dato no es menor.
Ese reconocimiento llegó después de que el equipo presidencial le presentara, con datos en la mano, los resultados de la estrategia de seguridad: detenciones, decomisos, avances en inteligencia. Cuando los números hablan, el reconocimiento llega solo.
Más reuniones, menos malos entendidos
Sheinbaum hizo además una propuesta práctica que dice mucho del estilo de su gobierno: que los encuentros bilaterales en seguridad sean más frecuentes. La razón es sensata: cuando se ven las caras seguido, no hay espacio para los malentendidos y la cooperación se vuelve seguimiento de verdad, no foto ocasional.
La palabra que más repitió: respeto
Si hay algo que quedó flotando en el mensaje de la presidenta, es esa palabra: respeto. Respeto a México y respeto a Estados Unidos. Es esa forma de plantarse en la mesa con buenos modos y firmeza que ha definido el sello diplomático de este gobierno.
El balance fue claro: fue una buena reunión, se acordó seguir trabajando y colaborando, en un marco de respeto hacia ambos países. Ni más, ni menos. Construyendo una política exterior sin estridencias, con reglas claras y con la certeza de que coordinarse bien es lo que más conviene a los pueblos de los dos lados de la frontera.

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