La agencia de talentos virtuales Limiless! anunció el 20 de abril de 2026 la expulsión inmediata de dos de sus miembros, Kanade Ruka y Bakubaku Baku, por haber violado una cláusula contractual que prohíbe las relaciones amorosas entre colegas.
Comunicado oficial y confiscación de cuentas
Mediante un comunicado oficial, la empresa confirmó que tras hablar con los involucrados, decidió terminar sus contratos el mismo día. La agencia justificó la medida señalando que buscaba “proteger a los demás talentos y a los fans de cualquier ansiedad o pérdida de confianza”. Además, procedió a confiscar las cuentas y nombres artísticos de los expulsados, pidiendo al público que no indagase más en el asunto y ofreciendo una disculpa por la preocupación generada.
Relación previamente percibida como amistad
Antes del despido, la interacción pública entre ambos VTubers era vista como una amistad cercana. Kanade Ruka solía referirse a Bakubaku Baku como una figura de “hermano mayor” y compartían frecuentemente mensajes de apoyo, gestos que los seguidores catalogaban como “teetee”, un término de la cultura otaku para interacciones consideradas tiernas.
Tras el anuncio, ambos publicaron mensajes de despedida. Kanade Ruka asumió toda la responsabilidad, aclarando que la agencia actuó correctamente y pidió a los fans que no culparan a la empresa. Bakubaku Baku también ofreció una breve disculpa, agradeciendo el apoyo recibido durante su carrera.
Debate sobre las políticas de “cero romances”
La explicación pública del motivo del despido, nombrando explícitamente el “romance en la oficina”, desató un debate en redes sociales hasta el 22 de abril. Muchos internautas consideraron que la franqueza fue innecesaria y contraproducente. Un usuario señaló: “Anunciar que estos dos están saliendo con nombres y apellidos parece contraproducente; con decir que violaron el contrato habría sido suficiente”.
El incidente ha puesto bajo escrutinio las políticas de “cero romances”, comunes en la industria idol y VTuber, especialmente en agencias pequeñas. Mientras algunos cuestionan si estas cláusulas vulneran derechos humanos básicos, otros argumentan que son condiciones contractuales aceptadas voluntariamente para evitar conflictos internos y mantener la ilusión parasocial con los fanáticos. El futuro profesional de la pareja es incierto, dejando a la comunidad reflexionando sobre los límites entre la vida personal y el entretenimiento virtual.

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