El trabajo digno no debería obligar a ninguna familia a separarse y nuestra presidenta Claudia Sheinbaun tiene eso claro, por ello es que creó los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOB)I: 15 zonas estratégicas distribuidas en todo el territorio nacional donde la inversión llega a las comunidades, no al revés. Con la inauguración del polo de Huamantla, Tlaxcala, el proyecto arrancó con resultados concretos.
¿Qué hace diferente a estos polos de otros proyectos de desarrollo industrial?
La diferencia está en el enfoque. Un Polo de Desarrollo no es solo un parque industrial: es una zona planificada con una visión de justicia social y sustentabilidad. El gobierno habilita la infraestructura y ofrece incentivos fiscales y facilidades administrativas para que las empresas lleguen. Pero la condición es que ese desarrollo beneficie a las familias de la región, con empleo formal, con salario digno, con seguridad social.
Nuestra presidenta lo enmarca dentro del Plan México: una estrategia para que las tendencias globales de inversión y relocalización productiva se conviertan en oportunidades reales para los estados y comunidades que históricamente han quedado al margen.
¿Qué estados ya cuentan con un Polo de Desarrollo para el Bienestar?
La red ya cubre 15 entidades federativas: Campeche, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo (dos polos), Michoacán, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz. Norte, centro, sur y sureste, una distribución que responde a una lógica deliberada: llevar la inversión a donde viven las familias trabajadoras de México, no concentrarla siempre en los mismos polos históricos. Para las comunidades en estos estados, los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar no son solo una zona industrial, es la posibilidad de un empleo sin tener que irse lejos a buscarlo.

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